Cifras oficiales dadas a conocer por la Comisión Provincial por la Memoria, advierten un crecimiento de detenidos en las comisarías bonaerenses.

Además, desde el organismo provincial, advierten por las malas condiciones de los detenidos.

Datos administrados por el Ministerio de Seguridad provincial, sostienen que en las comisarías bonaerenses alojan actualmente a 3.035 detenidos, lo que representa una superpoblación del 192,1 por ciento. Es decir, que casi dos de cada tres presos, que hay en una seccional, no debería estar allí.

Las dependencias habilitadas para tener detenidos tienen un cupo para 1.039 presos, por lo que en la actualidad hay 1.996 detenidos de más en las comisarías bonaerenses.

La superpoblación en las comisarías es una consecuencia de la falta de lugar en las cárceles del Servicio Penitenciario Bonaerense, según se informó desde el ministerio provincial.

Por otro lado, según los datos de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), en la comisaría Tercera de Avellaneda, en un relevamiento hecho en junio de este año, se detectó que había 44 personas detenidas, con 12 camastros habilitados.

En la comisaría Sexta de Moreno, encontraron a 35 personas detenidas, en un espacio de 24 metros cuadrados (0,66 metros cuadrados por persona.

En la comisaría Primera de Florencio Varela, encontraron a 18 personas detenidas en un espacio de 25 metros cuadrados (1,4 metros cuadrados por persona).

De sus datos, la CPM sostiene que de 3010 detenidos en comisarías , 1039 tienen camastro, mientras 1971 no lo tienen.

En su análisis, hay un 190 por ciento de superpoblación.

De ese mismo número, 1798, según la CPM, están en “lugares inhabilitados”.

LOS JUECES AMENAZAN
Por otra parte, se conocieron situaciones tensas que vivieron comisarios de la zona, ante los llamados amenazantes de los jueces que increparon a los funcionarios policiales precisamente por tener detenidos en sus calabozos o por la ‘superpoblación’ que algunos de esos muestran.
Los magistrados plantearon frontalmente que en caso de inspección judicial a una comisaría y de encontrarse presos en calabozos desbordados, accionarían contra los funcionarios policiales.
Los mismos plantearon que era imposible sacarlos ya que el Servicio Penitenciario Bonaerense no disponía de traslados por no haber capacidad en las cárceles, ante lo cual los jueces arremetieron con un ofensivo «No es problema mío…» e insistiendo en sancionar legalmente a los comisarios que ostenten estos problemas.
Arrinconados, los comisarios pidieron a sus superiores respaldo y definiciones sobre el tema, ya que no pueden trasladar presos porque el Estado no tiene donde alojarlos, y pende sobre sus cabezas la sanción que pudiera aplicar un juez si inspecciona una comisaría…

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