Las declaraciones de la diputada Elisa Carrió en el diario ‘La Nación’ del último fin de semana, fueron contundentes y elocuentes para los observadores, ya que, al decir que «Cristina no ganará en octubre…» (repetidas también en el programa de Susana Giménez) está literalmente reconociendo que en las PASO del próximo domingo ganará la ex presidente…

En el mismo sentido, el presidente Macri y la gobernadora Vidal, al pronunciarse por la «derogación de las elecciones de medio término», también están admitiendo la potencial derrota al mismo tiempo que reconocen entonces, que en 21 meses no han podido mejorar la vida de los argentinos y que «necesitan 12 meses más» es decir tres años, para arreglar la situación económica del país.

Ante la opinión pública, está claro que para la anulación de las elecciones cada dos años que existen desde la Constitución de 1853 y las reformas de 1860 y 1994 están pidiendo una nueva reforma constitucional, pero al mismo tiempo admiten que en 21 meses han empeorado la situación económica o bien que necesitaron dos años para que la gente esté como en el 2015. Comparativamente, puede tomarse el parámetro del cuestionado yanqui Donald Trump, que en seis meses de Gobierno es decir en el segundo trimestre bajó el desempleo de 4,7% a 4,3%, mientras en la Argentina, Mauricio Macri necesitó cuatro semestres para volver a estar igual que en 2015, cuando inició su mandato.

Lo más grave no sería que pierda contra una mujer de la política quien, con sus actitudes, el propio Macri y su gente infló, sino que hoy ‘Cambiemos’ estaría en «empate técnico» con Sergio Massa, lo que infiere entonces una verdadera derrota del Gobierno (si se dan los resultados así) pulseando en segundo plano contra el político al cual Macri lo consideró «más nocivo» que la propia Cristina Kirchner.

Si no fuera porque suena peligrosamente ilógico, pareciera que todo fue armado exprofeso por la propia ex mandataria, quien dicenhabía prometido al Papa Francisco que el candidato a gobernador bonaerense sería Julián Domínguez y que luego apuntó a Aníbal Fernández a quien, como para asegurarse de que sea derrotado, le adosó nada menos que a un político rechazado y resistido como Martín Sabbatella, ‘garantizando’ así la derrota del FPV en la provincia y el abierto enojo del Jefe de la iglesia católica mundial contra ella.

¿Que le representaría esto a Cristina? Sin dudas, lo que se ve ahora.

La ex presidente logró que asuma la conducción del país ‘Cambiemos’, un partido nuevo pero sin brújula y sin conductor serio, sin planes económicos que contenga al sector mas marginado del país, y sin capacidad de cambiar el esquema creado durante 12 años por el kirchnerismo. Así entonces, CFK logra cosas concretas.

Por un lado, ante la debacle de la derrota de 2015, vería quien permanece fiel y quien peregrina, y hasta quien emigra de colores partidarios. Sabiendo Cristina Fernández el ‘país que le dejó a Macri’, solo tenía que sentarse a ver como se consume la mecha que avanza inexorablemente hacia una explosión social que reclame «la vuelta» de ella, abonado todo ello con la pésima política socioeconómica que el Gobierno aplica sobre las cabezas de los humildes y los pobres.

Por el otro lado, obliga a que su nombre sea plebiscitado ante las urnas para mandarle el claro mensaje al país: «Me necesitan de nuevo, y aquí estoy…» abusando también de la ‘desmemoriada’ sociedad que asume ignorar exprofeso todo lo malo que pudo haber pasado con el país, sus cuentas y sus recursos, a cambio de volver a comer bien, tener trabajo y otras ‘donaciones políticas’ que el anterior gobierno supo manejar muy bien, con la ‘calidad’ que solo los peronistas saben usar ante estas situaciones.

Los analistas internacionales coincidían en que Cristina Fernández de Kirchner no podría ‘reciclarse’ porque el peronismo estaba entrando en su ocaso histórico.

La ex mandataria asumió entonces el desafío de torcer esa cuestión, y decidió crear su propia fuerza, ‘Unidad Ciudadana’, lo que le permitirá conocer este año, cual es su verdadero caudal, porque los votos de ‘Unidad…’ no serán contabilizados ni peronistas ni adicionales. Serán votos propios de la ex Jefa de Estado.

Y Macri, con la imparable sucesión de medidas impopulares y contra el Pueblo que vino tomando y sigue haciéndolo, le dio varios tubos de oxígeno a una política que estaba posiblemente, entrando en un coma histórico y que hoy resurge «gracias» al Gobierno que la quiso extinguir…

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