No lo creíamos, pero la evidencia abrumadora tapó las abrumadoras dudas…
Estaban por prestar juramentos los flamantes consejeros escolares, en un acto en el Club Du-cilo y de repente ¡Chan! faltaban los libros… Cuando todo estaba listo, los encargados del acto notaron un ‘pequeño’ detalle: No había ejemplares de la Constitución, ni nacional ni provincial.
Custodios de la historia como pocos, fueron los radichetas que salvaron las papas, y raudamente tirando cambios, pudieron volver a tiempo con los preciados e históricos compendios, y los consejeros pudieron poner sus manos sobre los mismos…Jura consejeros