Se trataba del primer caso identificado de propagación comunitaria en los EE.UU a alguien que había dado positivo en el examen de SARS-CoV-2 y no había viajado a una zona infectada en el extranjero ni había estado en contacto con un caso confirmado o con síntomas.

Al día siguiente de la aplicación de la droga mejoró de manera consistente“, siguió Thompson. “No puedo probar que esté relacionado. Ojalá hubiéramos podido hacer pruebas seriales de su sangre, pero no pudimos por falta de recursos”. Tenían sólo 20 kits de laboratorio para todo el condado de Sacramento, cuya sede es la capital de California. Y los pacientes seguían llegando.

Ahora un ensayo clínico en la Universidad de Nebraska intenta determinar si ese antiviral, desarrollado originalmente contra el ébola, podría ser una de las claves para detener la pandemia.